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domingo, 29 de marzo de 2015

Co-Responsabilidad.

Yo, y tanto tú como yo, asumimos el reto de encontrarnos. De decirnos sin decirnos, de pedirnos sin  pedirnos. Y pedirnos otra vez. Confundimos el amarnos y nos amamos: tú en mi, yo a través de tus ojos. E ignorantes dijimos: no soy suficiente, muéstrame qué ser. E inocentes anhelantes dijimos "si", y nos estiramos nos retorcimos y nos pintamos para ser amados. 

Ahora, tú como yo, y yo tanto como tú, estamos cansados y asumimos el verdadero reto. Dejar de pedirnos sin pedir, y abrir el espacio a ser reclamados, deseados. Amándonos desde la responsabilidad de nuestros actos y nuestras pasividades. De sentirnos dignos y libres y poder decir "sí": y estirarnos y retorcernos y pintarnos, ahora de forma consciente y responsable, a la vida y a lo que nos traiga.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Celos.

Para mí, en realidad los celos hablan de la necesidad de tocar y sentir a la persona que amo. Eso es lo importante. Tomar consciencia de eso y disfrutar de mis ganas de ella. En vez de vivir en el miedo y la carencia de ella.

viernes, 23 de mayo de 2014

martes, 1 de abril de 2014

En realidad nadie nos defrauda, simplemente hace presente lo que no queríamos ver.


viernes, 13 de septiembre de 2013

Sólo las personas que no viven a expensas de sus propios juicios, pueden ser realmente libres.


miércoles, 28 de agosto de 2013

La cuestión no es cuándo dejarán de inculcarnos la existencia de un otro amenazante del cual debemos defendernos, sino cuando dejaremos de creerlo, para entender que somos uno mismo. 

sábado, 17 de agosto de 2013

El más apasionante de los viajes, es hacia adentro.
Los ingredientes para que la idea de cambiar el mundo en vez de una utopía, sea una realidad; son la desidentificación con el ego y la compasión.

lunes, 13 de mayo de 2013

Crecer.

Deseo que crezcas en el amor de ser tú, en la alegría de ser tú, y en la humildad y la honestidad de ser tú. Por que tú eres un tesoro valiosísimo en ti mismo/a. Porque te quiero tal como eres.

viernes, 12 de abril de 2013

Renacimiento: Mi Cuerpo y el Mundo.

Uno tiene la suerte de nacer con todos sus deditos, sus ojos, sus rodillas ... Y con todo eso, y su corazón, comienza a caminar. Todo en el mundo es novedoso, experienciable. Tu papá, tu mamá, tu entorno más cercano parece alegrarse de tu llegada, y uno poco más tiene que hacer que ser lo que es: un bebé que duerme, come, llora y realiza con cierta regularidad sus deposiciones. Todo en uno es presencia, nada sabe de ese fastidioso juego de pasado, a veces presente y muchas veces futuro por el que los demás parecen dolerse o preocuparse. 

El tiempo pasa, aunque no se sepa qué es, y uno comienza a separarse de sí. Empiezan a aparecer los mañana iremos al campo, a la piscina o a ver a los abuelos; y los ayer me caí y me hice un chichón, me castigaron por no hacer los deberes o fui a jugar al fútbol con mis amigos.

Del devenir de la circunstancias de cada uno se van acumulando experiencias, unas mejores y otras no tanto. Y uno empieza a separarse del tiempo en que vive. Bien porque no soporta el sufrimiento que le genera su presente, bien por qué no sabe cómo relacionarse con el mundo, o incluso consigo mismo. Empieza a dedicar tiempo y espacio a toda esa jerga mental que murmulla cada vez con más fuerza, hasta que lo interioriza de tal manera que comienza a confundirlo con la realidad de su espacio presente, de su ser dónde está. Dialoga, se alía o lucha contra él, como si de un ente ajeno a sí mismo se tratase. Y se aleja de su mundo interior y sus sensaciones corporales porque no le gustan, le incomodan.

La fractura va en aumento con el tiempo, y lo que antes uno no veía, es visto. Se toma consciencia de que algo no va bien. De que la vida se nos hace difícil, y que en muchas ocasiones repetimos mecanismos y patrones a la hora de relacionarnos que no nos satisfacen, más bien nos dañan. Hasta que la situación se hace insostenible, y uno decide buscar ayuda.

En esa ayuda, profesional o no, te encuentras ante otra presencia. Una presencia espejo en la que te ves, y empiezas a comprender. Un cuerpo que como tú se comunica, y comienzan a resonar cosas dentro de ti que tal vez creías abandonadas; o que ni siquiera tenías consciencia de que existieran.

Poco a poco comienzas a recuperar la consciencia de ti mismo. Tu comunicación gestual, tu cuerpo, comienza a darte información. Comienzas a recuperar sensaciones. Respiras en presente. Y en ese énfasis en respirar el presente, aparecen asuntos no resueltos, patrones caducos. Y sobre todo la posibilidad de renacer y volver a relacionarnos con el mundo y con nosotros mismos, desde el apoyo y la sabiduría que nuestro cuerpo nos otorga. Pudiendo así, vivir desde una perspectiva más auténtica, más honesta.



miércoles, 13 de febrero de 2013

miércoles, 30 de enero de 2013

lunes, 28 de enero de 2013

Querer y convenir.

Decidir entre lo que quieres y lo que te conviene, cuando lo que quieres y lo que te conviene es lo mismo, y además imposible; tal vez signifique que lo que quieres no es lo que más te conviene, por lo que se decide por sí mismo.


domingo, 27 de enero de 2013

Amar.

Cuando se ama sincera y profundamente, se desea tanto o más la felicidad del otro como la propia; lo cual no significa vivir arrodillado.


viernes, 18 de enero de 2013

martes, 15 de enero de 2013

Coherencia.

Todo mi agradecimiento y mis respetos a quien, en un ejercicio de coherencia, decidió apearse de mi vida porque no quiso, no pudo o no supo cómo vivirla conmigo.

jueves, 27 de diciembre de 2012

jueves, 20 de diciembre de 2012

El todo y sus partes.

En mi persona habitan dos almas. Una es fuerte, cree saber, aunque no mucho; incluso se atreve a andar dando lecciones de vida por ahí, como si alguien la escuchara. Intenta ser responsable y consecuente con lo que hace y dice, y se aferra a sus valores. Se hace mayor y comprende que añejarse un tanto forma parte de la vida e intenta aprender a ser adulto. 

La otra es ignorante, insegura y feliz. Vive en el mundo de la fantasía en la que todo sale bien. Se ilusiona y vive intensamente cada cosa que hace, con la visión que tiene un niño con todo un mundo por descubrir. No es consciente de las consecuencias de sus actos y tiene miedo a ser rechazado y abandonado por no  saber hacerlo mejor. 

Ambos aspectos dialogan y se sanan mutuamente. Negocian sobre en qué crecer y dónde plantarse y jugar. E intentan no apearse del mundo sin haber conocido lo que es la vida.