domingo, 18 de noviembre de 2012

Nanas.

Gabriel suele acunar a Rodrigo en el vientre de Silvia. Le acaricia suavemente las manos, los pies y la cara. Le canta canciones sin melodía ni letra. Le lee cuentos de silencio y grama, que mecida por el viento parece un mar de olas verdes amarilleadas. Le habla de hombres y animales que pasean y charlan juntos por la raña. De aves que enseñaron a los peces a volar. Y de gaviotas, que desnudas, danzan y bailan a la luz de la luna entusiasmada.

viernes, 16 de noviembre de 2012

La Mujer y el Poeta / 5

Corría el poeta desesperado, una punzada sentía en su pecho. Los ojos vacíos y locos. La fuente quebrada. Retorno de agua turbia que se mastica y no sacia.  

La pasión no existe. La pasión no existe ... - repetía una voz oscura, profunda y rasgada.

La Mujer, viéndole desaforado, coge sus manos y relajando la agitación de sus brazos, pregunta - ¿Qué ocurre Poeta?

- Dicen por ahí, Mujer, que la pasión dura un suspiro. Que no es más que la ilusión del corazón oprimido que al explotar, se consume vivamente por el deseo a tientas. Sin ver, sin mirar más allá del segundo en que se halla. Desprovisto de perspectiva desaparece igual que apareció. Como una explosión de ausencia enmudecida. Y quien padece el mal de sufrirla, ya no tiene más posibilidad de vivir que olvidándola.

- Quien habla así no conoce el amor - Poeta. El amor perdura en la intemporalidad de nuestras vidas cuando deja de ser un sentimiento, para ser una actitud. El que ama sinceramente, el que se entrega realmente a todo lo que vive, amor sincero halla. Y cuando el amor es el manantial,  la pasión brota sin más. 

martes, 13 de noviembre de 2012

Venganza.

Hay quien arroja piedras a mi techo y después
hurta hipócritamente las manos presurosas
que me dañaron... 






Yo no tengo piedras, pues
solo hay en mi huerto rosales de olorosas
rosas frescas y tal mi idiosincrasia es,
que aun escondo la mano tras de tirar las rosas



Venganza. Serenidad 1909 1912. Amado Nervo.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

La Mujer y el Poeta / 4

Dormía profundamente el Poeta en su quietud. Soñaba con páramos altivos, con verdes arboledas cubiertas de nieve y algunos charcos del frío ya derretido. Caminaba él lúcido y confiado. Huraño y sonriente ante la luz de un sol majestuosamente cálido y complaciente.  

- El cuerpo descansa en sueños así - se decía entre pasajes y ensoñaciones - La belleza del sueño... la realidad que inventamos, que generamos re-calculando entre deseos e inquietudes... ¿Qué vendrán a contarme los sueños hoy?

Continuaba el Poeta hacia la cumbre, y observando atónito y embriagado ante la inmensidad del vacío, tomó consciencia de la levedad de su existencia y dijo:

- No quiero más tesoro que el amar. No quiero más ganancias que la entrega a este inmenso espacio, a esta fuerza inquebrantable que siento en la tierra, los árboles, la roca, el agua y el aire que respiramos. Esta fuerza que habita en mi y que ahora no puedo ignorar. El abrazo entre la tierra, el hombre y el hombre. Entre el hombre, el hombre y la tierra.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Amantes II

Caídos de un sueño, los amantes se encuentran en un no-lugar. Un espacio indeterminado y no estacionario en el que todo es transito. Nada queda, nada prevalece. Todo arde y se volatiliza.

Queroseno embriagador que se ofrece a la entrega absoluta. A la huida hacia delante con la única promesa de prometerse nada. Al amor absoluto de quien no puede perder, con sólo el deseo de empatar a mordiscos en la cama.